
El aguinaldo era una especie de paga extraordinaria de Navidad que daba el patrón a sus trabajadores. Existía la costumbre de dar un poco de dinero en un sobre a cada uno de ellos que llevaba el nombre de “aguinaldo”.
También existía la tradición entre los niños de muchos pueblos de España “pedir el aguinaldo”casa por casa mientras cantaban villancicos. Normalmente la gente les daban dulces, caramelos u otro tipo de comestibles como los denominados hoy en día: unos “chuches”, en lugar de dinero.
Al llegar estas fechas había otros colectivos de trabajadores que pedían puerta a puerta de las casas el aguinaldo y a cambio te entregaban unas tarjetitas en donde te deseaban Felices Pascuas. Al parecer, todavía hay barrios de Madrid en donde no se ha perdido esta tradición. Los barrenderos, los regadores, los basureros, los carteros… Todo el mundo a pedir.
Y si hablamos de estratos sociales de mayor poder adquisitivo, el aguinaldo se traduce en unas botellas de vino o de cava, turrones, algún jamón e, incluso, un gran surtido de todos ellos juntos depositados en las famosas “cestas de Navidad”.
Pero volvamos al aguinaldo en su interpretación más humilde y como muestra van aquí unas tarjetas que se entregaban a cambio de unas monedas.




































